Las 4 conductas que has de huir en tu trabajo

Desecha estos cuatro elementos de tu vocabulario y de tu comportamiento en el trabajo y verás cómo la manera en que te perciben en el mismo dará un cambio de 180°


Es muy común escuchar a los empleados quejándose de sus jefes y de cómo estos no los entienden, los hacen trabajar de más o no les remuneran como se lo merecen, pero viendo la otra cara de la moneda, no podemos dejar pasar la cantidad de personas que no se desempeñan con excelencia en su trabajo, causándole dolores de cabeza a todo el equipo en general, desde los compañeros hasta gerentes y demás niveles superiores.

Cuando perteneces a una organización se trata de una relación bidireccional. Se deben esperar cosas del empleador, pero el empleador también esperará cosas de ti. Normalmente estos acuerdos están escritos en el contrato. Si empiezas a trabajar en un sitio sin contrato tanto tú como el empleador estarán desprotegidos ante lo que pueda surgir.

Si todavía no has encontrado un empleo que cumpla con tus expectativas o el que tienes no te resulta suficiente para costear el estilo de vida que quieres, aprende cómo ganar dinero por Internet. En la actualidad hay decenas de métodos diferentes para que puedas hacerlo y en muchos casos ni siquiera necesitas de capital.

La web puede convertirse en tu fuente estable de ingresos si así lo deseas, pero si prefieres los métodos de trabajo más tradicionales deberás cumplir como empleado o empleador. Si perteneces a la primera categoría y te preguntas por qué no duras mucho en los trabajos, por qué recibes tantas broncas o nunca apareces en la cartelera como empleado del mes, mira algunos errores que puedes estar cometiendo quizá sin darte cuenta:

  • Demasiadas quejas: Una de las cosas que más bajan la moral de un equipo de trabajo y hace que los demás te perciban negativamente son las quejas. Cuando nos quejamos estamos apuntando a los problemas y haciéndonos víctimas de ellos en vez de buscar solucionarlos.

    Esto no quiere decir que debas ignorar las situaciones o los problemas, todo lo contrario. Necesitas ser consciente de estos para poder resolverlos, pero ese siempre debe ser el enfoque. Cuando solo te quejas estás sacando a la luz el problema, admitiendo que está ahí, pero sin poner un gramo de energía en modificar dicha situación.

  • Excusas: Esto es algo tan común en los puestos de trabajo que parece una epidemia. Cuando damos excusas, nos estamos justificando por errores cometidos o por el incumplimiento de tareas o funciones. En cambio, si te haces responsable, no solo no tendrás que justificarte, sino que en caso de que cometas errores, también buscarás la forma de enmendarlos lo más pronto posible sin apoyarte en razones innecesarias.

    Cuando ponemos excusas, le estamos diciendo al otro que está bien que no se haya podido, debido a [inserte aquí la excusa], eso es un insulto a la inteligencia de la otra persona cuando hay muchas otras maneras de haber logrado el cometido, en vez de haberte dejado frenar por ese obstáculo.

    También hay casos de casos, pero esos deberían ser la excepción y no la regla. Si en tu trabajo te vienen pasando cosas que no te permiten cumplir con tus funciones a tiempo y con la calidad exigida, deberías analizarte para saber si te estás dejando llevar por las excusas o si de verdad las condiciones en las que te desempeñas no son las recomendables.

    Si se trata del segundo caso, lo más recomendable es que mires este listado de Gananci que te da algunas señales para saber si deberías cambiar de trabajo.

  • Te pones muchos límites: Seguramente te ha pasado que vas a una oficina o algún lugar pidiendo ayuda, y el empleado simplemente te dice que no es su trabajo, aunque se trate de algo sencillo. Esto no es nada nuevo, ni nada extraordinario, de hecho, pasa bastante.

    Con esto no estimulamos a que te encargues de cosas que no te corresponden, pero un trabajador que va más allá en vez de siempre buscar las razones por las que “no se puede”, es altamente apreciado por su creatividad y disposición.

    En muchas ocasiones para “dar más”, ni siquiera tienes que invertir más tiempo o energía, con tener la disposición de hacer, verás cómo tu mente empieza a trabajar en soluciones, aunque no debas ser tú el que las aplique.

  • No confías en ti mismo: La seguridad en uno mismo es crucial para cualquier trabajo, si fallas en esta área será muy fácil para los demás aprovecharse de esta debilidad. El hecho de no tener seguridad en ti mismo no le quita mérito a tu trabajo, pero sí a cómo lo presentas, por eso es importante que trabajes en tu confianza, lo que te ayudará a ser un empleado mucho más valioso.

Desecha estos cuatro elementos de tu vocabulario y de tu comportamiento en el trabajo y verás cómo la manera en que te perciben en el mismo dará un cambio de 180°.